Una carrera de calle o maratón es una prueba atlética de resistencia con categoría olímpica que consiste en correr a pie
la distancia de 42,195 km. Forma parte del programa olímpico en la
categoría masculina desde 1896, y
en 1984 se incorporó la categoría femenina.
Su origen se encuentra en la gesta del soldado griego Filípides, quien en el año 490
adC murió de fatiga tras haber corrido unos 40 km desde "Marathon" hasta Atenas para anunciar la victoria
sobre el ejército persa. En honor a la hazaña de Filípides se creó
una competición con el nombre de "maratón", que fue incluida en los
juegos de 1896 de Atenas inaugurados por el Barón Pierre de
Coubertin.
En estos primeros Juegos Olímpicos
el gran héroe fue el ganador de la prueba de maratón, un pastor
griego llamado Spiridon Louis, que fue seleccionado
casi por obligación por un oficial de ejército griego. Antes de la
salida permaneció dos días en oración y ayuno. Al final de la
carrera entró en solitario por la meta para delirio de sus
compatriotas y salvando así el honor helénico dado que fue el único
triunfo griego en estos juegos. Esta victoria lo convirtió en una
persona rica, incluso un carnicero se ofreció a darle carne de por
vida y un zapatero a calzarle. Murió sin faltarle nada.
Los 42,195 km por los que hoy día
conocemos el Maratón datan del año 1908,
cuando se celebraron los Juegos Olímpicos de
Londres y la reina estableció, sin quererlo, esta distancia
como la distancia oficial de la carrera de resistencia por
antonomasia. Esta distancia es la que separa la ciudad inglesa de
Windsor del estadio White City, en Londres. Los últimos metros fueron añadidos
para que la final tuviera lugar frente al palco presidencial del
estadio.
Inicialmente todos los maratones
eran masculinos. Las carreras femeninas comenzaron en la década de
1970 y
hoy casi todas incluyen una modalidad para mujeres. El maratón
femenino fue introducido en el calendario olímpico por primera vez,
en los Juegos de Los Ángeles
'84.
Leyenda de Maratón
En la ciudad griega de Atenas las mujeres griegas esperaban saber si
sus maridos ganaban o perdían la batalla en la llanura de Maratón
(lugar ubicado aproximadamente a 42 km.) debido que sus enemigos
persas habían jurado que tras vencer a los griegos irían a Atenas a
saquear la ciudad, violar a las griegas y sacrificar a los niños
griegos.
Al conocer esto, los griegos
decidieron que si las mujeres de Atenas no recibían la noticia de
la victoria griega antes de 24 horas, coincidiendo con la puesta de
Sol, serían las griegas quienes matarían a sus hijos y se
suicidarían a continuación. Los griegos ganaron la batalla, pero
les llevó más tiempo del esperado, así que corrían el riesgo de que
sus mujeres, por ignorarlo, ejecutasen el plan y matasen a los
niños y se suicidasen después.
El general ateniense Milcíades el joven, decidió enviar un
mensajero a dar la noticia a la polis
griega. Y aquí se mezcla la historia con la leyenda: Phillípides,
además de haber estado combatiendo un día entero, tuvo que recorrer
una distancia entre 30 y 35 km, para dar la noticia, puesto que la
ciudad de Marathon está al noroeste de Atenas, a no mucha
distancia. Tomó tanto empeño en llegar a su destino a la mayor
brevedad que, cuando llegó y cayó agotado, sólo pudo decir: "Niké"
(nombre de la diosa de la Victoria).
Otra versión nos la da el
historiador Herodoto, según él Phillípides fue enviado
hacia Esparta para pedir asistencia militar, y poder repeler la
invasión de los persas, quienes estaban avanzando hacia Marathon.
Según Herodoto, Phillípides corrió desde Atenas a Esparta en dos
días, recorriendo 240 km. Afortunadamente para los corredores de
hoy, los fundadores del C.O.I. tomaron la primera versión y fijaron
la distancia de la carrera en 40 km.
A pesar de que muchos creen que
sólo por eso la Maratón recibió su nombre es incorrecto, ya que en
general los soldados griegos eran excelentes corredores y en esa
batalla todo el ejército ateniense debió correr una gran distancia
para llegar a la costa de su indefensa ciudad antes que los barcos
persas. Cuando los persas llegaron no podían creer la increíble
fortaleza de estos soldados y abandonaron sus intentos de
conquista.